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Sus Emociones Pueden (y Es Probable que Lo Hagan) Afectar Su Conducción

Cuando hablamos de conducción distraída, generalmente pensamos en conductores que usan teléfonos celulares para hablar o enviar mensajes de texto. O tal vez imaginamos a un adolescente jugando con la radio o a un hombre de negocios engullendo comida rápida desde detrás del volante. Otro factor que puede llevar a una conducción distraída que se menciona con mucha menos frecuencia es cómo nuestras emociones afectan nuestros hábitos de conducción.

Las emociones positivas y negativas fuertes pueden afectarnos física y mentalmente y también dictar nuestro comportamiento. Las emociones negativas fuertes conducen nuestras acciones y pensamientos, y a veces pueden llevarnos a tomar malas decisiones. Las emociones positivas fuertes también impulsan nuestras acciones y pensamientos, y pueden distraernos de lo que está sucediendo en ese momento.

Vivimos en un mundo complicado con vidas complicadas que nos permiten experimentar muchos estados de ánimo y sentimientos a lo largo del día. Entre las prioridades que compiten entre sí, como los compromisos laborales, los deberes familiares, las tareas domésticas, los mandados y las citas (todo lo cual puede traernos alegría, frustración, estrés o tristeza), puede ser fácil tratar de hacer varias tareas a la vez para hacer más cosas de manera más eficiente.

Esta multitarea suele ocurrir durante la conducción y, en última instancia, puede tener más inconvenientes que beneficios.

Conducir requiere un enfoque físico, visual y cognitivo completo. Estudios recientes han demostrado que los conductores se distraen más de la mitad de las veces que están al volante. Experimentar emociones fuertes, ya sean positivas o negativas, le quita el enfoque necesario y puede causar problemas al igual que otras formas de conducción distraída, incluyendo el uso de un teléfono celular o GPS, el ajuste de la radio, o la interacción con los pasajeros.

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Cómo afectan las emociones a la conducción

Las emociones pueden perjudicar la cognición y la capacidad de tomar decisiones. El estrés, en particular, puede ser particularmente molesto al conducir. El estrés puede hacer que nos alteremos mucho, que durmamos mal y que comamos de forma poco saludable. Esto aumenta la irritabilidad y nos pone nerviosos. Puede ser especialmente problemático cuando estamos manejando horarios y hogares ocupados y agitados.

La conducción distraída de las emociones fuertes puede causar que usted lo haga:

  • Ir a otro carril o a la orilla del camino
  • Se salta un semáforo en rojo o una señal de alto
  • Leer el final o el lado deslizar otro coche
  • Huelga a un peatón
  • Velocidad a través de una escuela o zona de construcción
  • No usar correctamente los espejos en áreas atestadas, tales como estacionamientos.

Si usted se siente realmente molesto, incluso la cosa más pequeña (como ser cortado o sostenido por un conductor lento), podría hacerlo aún más molesto y hacer que usted haga algo imprudente, como participar en la ira al volante. Si se le descubre en este acto, que es un delito penal, podría dar lugar a comparecencias ante los tribunales, multas elevadas y tiempo en la cárcel; lo que es peor aún, podría provocar lesiones graves o incluso la muerte. Estas son todas las cosas que harían que un mal día (y un estado de ánimo ya de por sí estresante) sea mucho, mucho peor.

Por el contrario, si usted está en un estado de ánimo extremadamente feliz después de recibir buenas noticias, puede hacer que sea menos cuidadoso con sus acciones, como no mirar el velocímetro de cerca o no mirar cuidadosamente cuando cambia de carril o pasa a otros coches. Cualquier tipo de conducción distraída puede tener consecuencias devastadoras, independientemente de su polaridad emocional.

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Cálmese antes de ponerse detrás del volante

Una manera de reducir la distracción emocional al conducir es calmarse antes de ponerse al volante. Tómese su tiempo para notar los efectos que sus emociones están teniendo en su estado físico y mental y cómo eso, a su vez, afecta su conducción. Aprender a sobrellevar la situación cuando estás molesto y a calmarte cuando estás excitado es la clave para crear condiciones de conducción seguras para todos.

Si se siente molesto, excitado, feliz, estresado o frustrado, haga lo siguiente para prepararse para comenzar a conducir:

 

  • Respire profundo y limpiamente
  • Cuenta hasta 10
  • Reproduce música relajante
  • Pídale a los demás en el auto que se callen para que pueda concentrarse y calmarse.

 

A veces se necesita una combinación de todo o parte de lo anterior para estar en el estado mental correcto antes de girar la ignición.

Si algo le molesta mientras conduce y siente que está perjudicando su capacidad para conducir con seguridad, deténgase y cálmese antes de comenzar a conducir de nuevo.

Usted es el único que puede controlar sus emociones y acciones. Usted debe asumir plena responsabilidad por cualquier acción que tome, incluso por las consecuencias negativas de esas acciones. Piense en cómo sus acciones le afectarán a usted y a sus seres queridos, así como a los pasajeros del vehículo, ahora y en el futuro. Esto pondrá sus acciones en perspectiva y le ayudará a tomar mejores decisiones antes de comenzar a conducir y mientras está al volante.
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Adrian Alfaro Martinez

Editor en 25kph.com Estudió Administración de Ingeniería en la Universidad de Costa Rica y fue músico de producción propia. En una relación de larga duración con los autos japoneses, y también fascinado con la tecnología de autoconducción.
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